







Nos gusta usar la calle y divertirnos en ella y desde luego nos alegra ver que, sobre todo en verano, se llena de gente paseando, charlando o tomando algo, sin tener que pagar el alto precio que cobran las terrazas, por permitirnos estar sentados, en un espacio que es público y que según entendemos, pertenece a todos, aunque unos pocos lo aprovechen para su lucro personal o para llenar las arcas municipales...
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